Últimas anécdotas recibidas
Gisela, 1 año - Anécdotas e Historias Graciosas
Mi niña y sus zapatos
Dicen que a las mujeres nos encantan los zapatos, aunque yo no soy especialmente amante de ellos. Pero lo que tengo claro es que mi hija va a formar parte del tópico, porque cuando todavía no andaba los Reyes Magos le trajeron unas manoletinas y tendríais que haberla visto como se puso de loca por sacarse los zapatos que llevaba y probarse los nuevos, le costó un buen rato porque no pidió ni ayuda, estaba tan emocionada que incluso quería ponérselos sola. Al final tuvimos que echarle una mano, pero fue muy divertido.
Alex, 6 años - Divina Inocencia
De exploradores por el cementerio
Estando de vacaciones en un pueblo, decidieron unos cuántos niños irse una noche de exploradores por el cementerio con las linternas y a la vuelta nos contaba uno de ellos:
-¡Hemos visto la tumba de María!
-¿Pero de que María?
-María, la madre de Jesús.
-¿Y como sabes tu eso?
-Pués porque allí ponía María Jesús.
Lucas, 5 años - Genialidades
Porque bañarse y ducharse no es lo mismo
Estábamos en el médico, y este le preguntó a mi niño que si en casa ya se bañaba sólo. Entonces Lucas, muy decidido, le contesta que no y le suelta:
-Yo es que solo me baño en casa de mi abuela. En mi casa siempre me ducho.
Susana, 4 años - Sin Tapujos
Monjas o ...
Yo no me acuerdo de ello, pero mi madre me lo ha contado más de una vez. Se ve que estabámos de visita a la Basílica del Pilar de Zaragoza y yo iba montada a hombros de mi padre, cuando vi a lo lejos a dos monjas vestidas con sus hábitos. Y no se me ocurrió nada más que señalarlas con el dedo y decir -Mira, dos brujas.
Como no, mi madre se acuerda de lo muerta de vergüenza que estaba haciéndome callar.
José, 7 años - Anécdotas e Historias Graciosas
El eterno recorrido familiar
Hace ya unos años de esto, cuando mi hijo tendría unos 7. Ese verano nos fuimos de vacaciones al pueblo de mi marido y vino también su madre con nosotros. Llevábamos tiempo sin ir y mi suegra insistió en que a la ida fuéramos parando en diferentes pueblos dónde tenía familiares porque le hacía mucha ilusión presumir de nieto.
Imaginaros a mi hijo con 7 años, aguantando todo el repertorio de "hay que niño más mono", "dame unos besos", etc. con gente a quien no conocía de nada. Pero bueno, aguantó bastante bien, no me lo esperaba, sólo se le notaba en la cara cuando montábamos en el coche de nuevo. Finalmente llegamos al pueblo dónde sabía que encontraría otros primos que ya conocía y estaba muy emocionado.
Total que al salir del coche, como si de un hombre en miniatura se tratara, se puso en pie mirando al cielo, levantando las manos y exclamó un -¡Gracias a Dios que hemos llegado!- seguido de un suspiro de alivio, digno de haber sido grabado.
Lucas, 4 años - Sin Tapujos
Cacas buenas
Mi madre fue al baño para limpiar a mi peque y le dijo que había hecho unas cacas muy "buenas", a lo que Lucas (con su acento mañico) le soltó:
- Yaya, ¿pero es que te las vas a comer?
Miquel, 8 años - Trastadas
El misterio de las longanizas
Ahora tengo 66 años pero cuando tenía 8 hacía bastantes trastadas. Una de ellas es que, como en mi casa se hacía la matanza del cerdo, las longanizas las colgaban para su secado en la buhardilla de casa. Entonces lo que yo hacía era darles mordiscos un día a una y otro día a otra y resulta que mis padres creían que quien lo hacía era el gato que teníamos. Menudas palizas le habían dado al pobre por mi culpa.
Desconocido, 5 años - Divina Inocencia
Rompecabezas
Tengo una tienda de Papelería. Un día vino una madre con su hijo que quería comprarle un rompecabezas y al oír el niño esta palabra exclamó: -¿Que me dolerá mucho?